Un “golpe de calor” que puede causar un colapso en el funcionamiento normal del organismo y un serio riesgo para la salud de la embarazada y el futuro bebé
El verano no ha dado tregua con las altas temperaturas en la zona central, pero hay que armarse de paciencia porque aún quedan días por delante de mucho calor. Febrero recién arranca y los termómetros ya anuncian máximas, por sobre los 30 grados de manera sostenida. Sin lugar a duda, es algo que afecta a todo el mundo, pero más aún a las embarazadas, los adultos mayores y los niños, quienes pueden sufrir con los llamados golpes de calor.
En términos generales, las recomendaciones para combatir las tórridas temperaturas estivales son hidratarse permanentemente (al menos 8 vasos de agua al día), ventilar casas y oficinas temprano en la mañana, cerrar cortinas o persianas al mediodía y volver a abrirlas durante la noche. También se aconseja no exponerse a la luz solar directa sobre la cabeza ni hacer ejercicio físico entre las 11:00 y las 18:00 horas. Y, por supuesto, usar ropa holgada, liviana y hecha con telas que propicien una buena ventilación.
¿Pero qué pasa con las embarazadas? Según el doctor Andrés Carvajal especialista en reproducción asistida de IVI, el efecto en el cuerpo puede ser muy intenso, sobre todo para aquellas mujeres que se encuentran en el último trimestre de embarazo. “La tolerancia al calor excesivo es menor, generando respuestas vasomotoras más intensas y situaciones como sofocos, desmayos, vahídos y fuerte hinchazón de manos, pies y tobillos. La recomendación es no exponerse a los cambios de temperatura en forma brusca y evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor calor. Además, es esencial mantener una hidratación adecuada y no someterse a saunas o baños de vapor ni aguas termales calientes”, dice el doctor Carvajal.
Cuando la temperatura sube por sobre los 39°C (lo normal en el cuerpo humano es de 37°), se produce un “golpe de calor” que puede causar un colapso en el funcionamiento normal del organismo y un serio riesgo para la salud de la embarazada y el futuro bebé.
“Entre los síntomas que nos puede indicar que estamos en presencia de un golpe de calor están los mareos, vómitos, sensación de vértigo, piel enrojecida, pulso acelerado, dolor de cabeza, confusión e incluso, pérdida de conciencia. Siempre es recomendable consultar con tu doctor ante estas señales”, sostiene el profesional de IVI Santiago.
Cuando el golpe de calor sucede lo primero que hay que hacer es llevar a la persona a un lugar fresco y en posición semisentada para favorecer la respiración e intentar que ingiera pequeños sorbos de agua. Para poder bajarle la temperatura corporal, puede ayudar sacarle algo de ropa, echarle aire con un abanico y colocarle paños fríos en la frente, la nuca y el cuello.
En todo caso, más vale prevenir que curar y para evitar correr riesgos es mejor seguir las medidas recomendadas por especialistas de IVI Santiago que pueden ser de gran ayuda:
La histórica institución, que reúne a cerca de 200 deportistas en siete series, recibió una…
Pucón será nuevamente el punto de partida de una de las principales travesías de ciclismo…
Un protocolo entre el Ministerio de Obras Públicas, Bomberos de Chile y las sociedades concesionarias…
Una ofensiva judicial impulsada por la Municipalidad de Temuco terminó con sentencias condenatorias contra dos…
La competencia Road to Tennessee abrió sus inscripciones hasta el 22 de noviembre y convocará…
El Ejecutivo de José Antonio Kast anunció una consulta indígena para 2027 con el objetivo…
Esta web usa cookies.