“Mi madre, Rosa Rucan, nos relata que mi abuelo Juan Rucan, siendo aún un niño pequeño, fue perseguido por los chilenos invasores y para salvar su vida se vio obligado a huir de Temuco. Huyó con mi abuela montados en un caballo, cruzando a nado el rio Cautín, presos del miedo y rendidos ante un poder genocida del Estado”.
Con estas palabras, una de las descendientes del Lonko Huete Rucan, relata lo que vivieron las familias mapuche a fines del siglo XIX, durante la ocupación de La Araucanía.
Es por ello que, para celebrar el momento en que las tierras comienzan a regresar a sus familias, las comunidades se reunieron en el sector Monte Verde, a los pies del Winkul (Cerro) Ñielol, donde realizaron una ceremonia y mizawun, e invitaron a participar al subdirector nacional sur (s) de CONADI, Mario Sepúlveda Parada; al representante del director nacional, Darwin Pailacura Guajardo; y funcionarios del Programa Acción Territorial PAT de CONADI, entre otros invitados.
Benigna Troncoso Rucán, representante de la comunidad Rucán, señaló que “en nuestro caso fue todo perdido, desde el idioma, discriminados como personas, incluso por la vestimenta, y también perseguidos políticamente. Entonces, ahora comenzamos a recobrar lo que uno tiene como mapuche, la tierra, la lengua, la semilla, la vida”.
Por su parte, Gabriela Canío, representante de la comunidad Juan Diego Quidel, indicó que “la tierra es lo principal que tenemos como pueblo mapuche. Aquí se trata no solamente de rescatar lo que es la lengua, sino también nuestras costumbres, incluso alimenticias. Cultivar nuestra propia verdura, el trigo, y rescatar el territorio como para poder hacer todo esto y beneficiar también a las personas no mapuche que viven en Temuco.
“Esta es una forma de hacer justicia histórica. Creo que lo fundamental aquí es que la sociedad chilena tiene que entender que se ha cometido una injusticia histórica por parte del Estado y que ha generado un conflicto que a la misma sociedad chilena hoy día le repercute. En ese sentido, el hecho de que el Estado pueda encauzar estas reclamaciones y darle respuesta, es fundamental para poder arribar a una paz y a un entendimiento duradero en el tiempo”, señaló Darwin Pailacura Guajardo, representante del director nacional de CONADI.
Cabe señalar que entre los antecedentes presentados por la comunidad Juan Cayunao We Folil se cuenta el Título de Merced N°261, del año 1894, otorgado a Juan Cayunao, sobre una superficie de 325 hectáreas, del departamento de Temuco, lugar Bollilco; mientras que la comunidad Rucan, presentó el Título de Merced N°299, del año 1894, otorgado a Huete Rucan, sobre una superficie de 430 hectáreas que en gran medida hoy se encuentran dentro del radio urbano de Temuco.
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