La secretaria de Estado sostuvo que filósofos, historiadores, periodistas y profesores pueden encontrar nuevos espacios laborales vinculados con la inteligencia artificial, desde el desarrollo y entrenamiento de sistemas hasta la capacitación y atención de clientes.
La expansión de la inteligencia artificial no solo plantea desafíos para las profesiones tecnológicas. También puede abrir nuevos espacios laborales para profesionales de las humanidades, según planteó la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, durante una conversación sobre el impacto de estas herramientas en el mundo del trabajo.
La autoridad destacó que profesionales con formación en lenguaje, análisis y comprensión de textos pueden aportar en distintas etapas del desarrollo e implementación de sistemas de inteligencia artificial.
La discusión surgió al abordar el futuro de carreras como filosofía, historia y lenguaje frente al avance de la inteligencia artificial.
Según Lincolao, las empresas que desarrollan o implementan estas tecnologías requieren personas capaces de comprender textos, comunicarse con claridad y analizar los límites y posibilidades de las herramientas.
“Hay trabajo específicamente para personas que tienen mucho dominio del lenguaje, aunque hayan estudiado otra cosa, o que tengan mucho dominio de cómo comprender hasta dónde puede llegar una herramienta”, afirmó la ministra en el podcast Cómo te lo explico.
Desde su perspectiva, estas capacidades pueden ser relevantes en procesos relacionados con el desarrollo, evaluación y utilización de sistemas de IA.
La ministra sostuvo que, aunque los conocimientos científicos, tecnológicos y matemáticos seguirán siendo fundamentales, la incorporación de profesionales humanistas puede ampliar el campo laboral asociado a estas tecnologías.
Uno de los planteamientos que generó mayor atención fue el referido a los docentes.
Lincolao señaló que los profesores podrían encontrar oportunidades en áreas como la capacitación, las ventas y el servicio al cliente de empresas que ofrecen soluciones de inteligencia artificial.
“Los profesores también tienen mucha oportunidad de convertirse en vendedores o servicio al cliente”, sostuvo.
La explicación de la ministra apunta a las habilidades que desarrollan los docentes durante su formación y experiencia profesional. Entre ellas se encuentran la capacidad de enseñar, explicar conceptos complejos y acompañar procesos de aprendizaje.
Estas competencias, según su planteamiento, podrían ser aprovechadas por compañías que necesitan capacitar a sus clientes para incorporar herramientas de IA en sus organizaciones.
Lincolao también puso énfasis en que incorporar inteligencia artificial no consiste simplemente en instalar un nuevo programa informático.
La implementación de estas herramientas puede modificar procesos completos dentro de una organización, por lo que las empresas necesitan personas capaces de comprender esos cambios y acompañar a quienes utilizarán las nuevas tecnologías.
“Al entrenar a los que compran hoy en día inteligencia artificial, tú tienes que ayudar a repensar”, explicó.
En esa línea, la ministra advirtió que aplicar una herramienta de IA sobre procesos tradicionales sin revisar previamente la forma de trabajo puede generar problemas.
“Hoy día ese software de IA va a reemplazar procesos y, si tú lo pones sobre un proceso antiguo, no va a ser una buena mezcla”, afirmó.
Otro de los ámbitos mencionados por Lincolao corresponde al trabajo relacionado con el lenguaje y las instrucciones que reciben los sistemas de inteligencia artificial.
La ministra hizo referencia a los system prompts y al fine-tuning, procesos que requieren comprender y trabajar adecuadamente con información escrita y lenguaje.
“Hay toda un área de la inteligencia artificial que es el lenguaje y también system prompts, que es el sistema que se hace para entrenar a los modelos y afinarlos, hacer un fine tuning. Requiere el lenguaje y requiere una persona que entienda lo que lee y que lo escriba bien”, señaló.
De esta manera, la autoridad planteó que profesionales provenientes de áreas humanistas pueden participar en distintos espacios relacionados con la evolución de la IA.
Para Lincolao, el avance de la inteligencia artificial no necesariamente significa que las profesiones humanistas pierdan relevancia. Por el contrario, sostuvo que sus conocimientos pueden adquirir nuevas aplicaciones en un mercado laboral cada vez más vinculado con estas tecnologías.
“Entonces ahí es donde vienen las personas humanistas a trabajar en eso. Igual se necesitan científicos, tecnológicos, matemáticos, pero es una nueva era de las profesiones y ahí es donde hay oportunidad”, concluyó.
El planteamiento abre un debate sobre cómo deberán adaptarse las distintas profesiones ante la expansión de la inteligencia artificial y qué nuevas competencias serán necesarias para desenvolverse en un mercado laboral donde las habilidades tecnológicas y humanas comienzan a converger.
El Ministerio de Salud visitó la unidad para conocer su modelo de atención, que permite…
El Proceso de Admisión Escolar 2027 finalizará el miércoles 27 de agosto a las 14:00…
La convocatoria nacional permanecerá abierta hasta el 29 de septiembre y dispone de $450 millones…
Investigaciones internacionales indican que conducir una motocicleta de manera responsable puede contribuir a reducir indicadores…
Gabriel Eduardo Utreras Sanhueza, de 37 años, murió tras recibir un disparo de un funcionario…
La Fundación Chilena del Cáncer Pulmonar busca visibilizar una enfermedad que continúa siendo poco reconocida,…