El envejecimiento de la población, la falta de especialistas y la sobrecarga que enfrentan miles de familias están impulsando nuevas formas de cuidado domiciliario en Chile. En ese escenario, algunas soluciones ya incorporan inteligencia artificial para detectar señales de alerta antes de que una situación termine en una urgencia.
Las señales suelen aparecer mucho antes de una crisis. Cambios en el estado de ánimo, menor movilidad, desorientación o alteraciones en la rutina diaria pueden derivar rápidamente en una hospitalización si no son detectados a tiempo.
Actualmente, más de 500 mil personas mayores necesitan apoyo para realizar actividades básicas y las proyecciones indican que esa cifra seguirá aumentando durante las próximas décadas. Sin embargo, la capacidad de respuesta continúa siendo limitada: existen cerca de 150 geriatras en todo el país, la oferta de cuidados domiciliarios aún es insuficiente y las residencias para personas mayores disponen de alrededor de 23 mil cupos, muy por debajo de la demanda existente.
Distintos estudios muestran que menos del 3% de las personas mayores vive en residencias y que la gran mayoría preferiría envejecer en sus propios hogares. En la práctica, buena parte de esos cuidados recae en las familias y, especialmente, en mujeres —hijas, esposas o familiares cercanas—, quienes muchas veces asumen esa responsabilidad sin apoyo profesional, capacitación ni redes de contención, enfrentando un desgaste emocional, físico y económico que puede extenderse durante años.
Nuevos modelos de cuidado incorporan inteligencia artificial
En este contexto han comenzado a surgir soluciones enfocadas en modelos más integrales, que combinan atención de salud, apoyo domiciliario, acompañamiento y seguimiento continuo para las personas mayores y sus familias. Todo ello se alinea con la tendencia internacional conocida como «Ageing in Place», que promueve que las personas puedan envejecer en sus hogares, conservando su autonomía, sus vínculos y su calidad de vida el mayor tiempo posible.
A esta tendencia también se han sumado herramientas de inteligencia artificial, orientadas a mejorar el monitoreo, detectar señales de alerta de forma temprana y apoyar la toma de decisiones antes de que una situación evolucione hacia una urgencia o una hospitalización.
Esa realidad también comienza a instalarse en Chile. En ese contexto, SITU Care se convirtió en una de las primeras empresas del país en incorporar inteligencia artificial para apoyar el seguimiento diario de personas mayores en sus hogares. La plataforma procesa información registrada por cuidadores, familiares y profesionales de la salud, permitiendo identificar cambios, priorizar alertas y anticiparse a posibles complicaciones.
Tecnología busca anticipar complicaciones y reducir hospitalizaciones
«Hoy el desafío no es solo reaccionar frente a una crisis, sino lograr anticiparse. Muchas veces las hospitalizaciones comienzan con señales pequeñas que pasan desapercibidas. Lo que logramos fue detectar esos cambios antes de que el problema se agrave», señala Nicolás de la Carrera, cofundador de SITU.
Según cifras entregadas por la empresa, este sistema de seguimiento y monitoreo ha permitido reducir hasta un 40% las visitas a servicios de urgencia, evitar un 28% de las hospitalizaciones y disminuir en un 22% el gasto total en salud de personas mayores que requieren cuidados permanentes.
Al respecto, Jorge Browne, geriatra y cofundador de SITU Care, explica que este tipo de herramientas adquiere relevancia en un contexto donde Chile enfrenta un acelerado envejecimiento de la población, una baja disponibilidad de especialistas y una creciente presión sobre las familias y los sistemas de cuidado.
Ley Integral de Personas Mayores impulsa el cuidado domiciliario
En ese escenario, el especialista sostiene que la nueva Ley Integral de Personas Mayores «va justamente en la dirección de fortalecer la atención domiciliaria, los cuidados de largo plazo y el envejecimiento en casa. La realidad es que la mayoría de las personas mayores quiere seguir viviendo en su hogar y hoy muchas familias están sosteniendo esos cuidados prácticamente solas».
Para Browne, el desafío ya no pasa por preguntarse si Chile va a envejecer, sino por cómo responder a una realidad que ya está presente.
«La discusión dejó de ser futura. Hoy miles de familias enfrentan todos los días la tarea de cuidar a una persona mayor y el sistema aún no está preparado para acompañarlas. La tecnología puede ayudar, pero solo si forma parte de un modelo de atención que ponga a la persona en el centro».

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