La iniciativa redefine el rol de la institución, establece su dependencia del nuevo Ministerio de Seguridad Pública y fija cambios estructurales en su funcionamiento interno.
El Senado aprobó la reforma constitucional que incorpora a Gendarmería de Chile a las fuerzas de orden y seguridad pública, consolidando así un cambio estructural en el sistema penitenciario del país. La iniciativa fue respaldada por 41 votos a favor, 2 en contra y 1 abstención, quedando lista para su promulgación.
Con esta decisión, la institución deja de ser exclusivamente un servicio dependiente del Ministerio de Justicia, pasando a formar parte del sistema de seguridad pública junto a Carabineros y la Policía de Investigaciones. El objetivo de la medida es fortalecer el control, la vigilancia y la seguridad en los recintos penitenciarios, en un contexto marcado por crecientes desafíos en materia de crimen organizado.
¿Qué cambios introduce la reforma?
Uno de los principales aspectos de la reforma es el traspaso de Gendarmería al nuevo Ministerio de Seguridad Pública en todo lo relacionado con funciones de orden y vigilancia. Este cambio busca alinear su labor con las políticas de seguridad del Estado y mejorar la coordinación con otras instituciones.
Además, se establece una separación clara entre las funciones de seguridad y las tareas de reinserción social. Estas últimas serán asumidas por un nuevo servicio especializado, que continuará dependiendo del Ministerio de Justicia, con el objetivo de fortalecer los procesos de rehabilitación de las personas privadas de libertad.
La reforma también redefine la estructura interna de Gendarmería, otorgándole un carácter jerarquizado, disciplinado, obediente y no deliberante, en línea con las demás fuerzas de orden del país.
Fin de asociaciones y nueva estructura institucional
Otro de los puntos más relevantes es la eliminación de las asociaciones de funcionarios. A partir de la publicación de la reforma, estas organizaciones quedarán disueltas, en coherencia con el nuevo estatus de la institución, que prohíbe la sindicalización y el derecho a huelga, tal como ocurre en las Fuerzas Armadas y de Orden.
Durante la tramitación en el Senado se presentaron indicaciones para evitar esta medida o resguardar la continuidad de algunas organizaciones, pero todas fueron rechazadas por la Sala.
Plazos y próximos pasos
La implementación de la reforma contempla plazos definidos. El Presidente de la República tendrá un período de 12 meses desde la publicación de la ley para ingresar el proyecto que cree el nuevo servicio de reinserción social, el cual asumirá las funciones actualmente vinculadas a la rehabilitación.
Este cambio abre una nueva etapa para Gendarmería, que deberá adaptarse a un modelo enfocado en la seguridad pública, sin dejar de lado el desafío de la reinserción, ahora en manos de una institucionalidad separada.
Con esta reforma, el Estado busca modernizar el sistema penitenciario, mejorar la gestión de la seguridad en las cárceles y responder a las exigencias de un contexto cada vez más complejo en materia delictual.

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