Chile es el segundo país de Latinoamérica que más recibe llamadas spam o posible fraude per cápita al año. Solo en marzo de 2026, las personas recibieron más de mil millones de llamadas. Esto se debe a la alta digitalización de las personas, el uso del celular y mínimos protocolos de seguridad contra esta medida.
Recibir llamadas de desconocidos se ha transformado en una normalidad incómoda que ha limitado la confianza en la comunicación de los chilenos. Llamadas comerciales, ofertas muchas veces inexistentes e intentos de fraudes son lo que predominan en la actualidad.
“El impacto no es solo molestia, es también humano y social dado el bombardeo permanente que genera estrés e interrumpe la vida diaria y, lo más grave, aumenta la exposición a fraudes, pues cuando alguien recibe llamadas masivas de manera constante, le resulta cada vez más difícil distinguir una gestión legítima de una maniobra de estafa”, señala Renzo Gandolfi, académico de Derecho UNAB.
El primer paso para reducir este tipo de contactos es evitar validar el número. Contestar llamadas desconocidas o interactuar con ellas puede aumentar la exposición, ya que muchos sistemas identifican así números activos.
A nivel práctico, según los expertos, existen tres medidas claves: “Activar los filtros de llamadas en el teléfono, bloquear los números de manera manual y constante o usar alguna herramienta tecnológica que te permita automatizar este proceso con protocolos de seguridad adecuados”, señala Cristóbal Castillo, Country Manager de Truecaller Chile.
A esto se suma una herramienta legal relevante: el registro “No Molestar” del SERNAC, que obliga a empresas a dejar de contactar a quienes se inscriban.
“Hoy las personas están enfrentando un volumen de llamadas que no solo es molesto, sino que también genera desconfianza. Identificar quién está detrás de un número antes de contestar se ha vuelto una necesidad básica”, enfatiza Castillo.
El abogado de la UNAB señaló que, si la estafa telefónica fue realizada, la rapidez es clave: avisar al banco o emisor del medio de pago para bloquear productos y activar los mecanismos de protección.
“En Chile existe la Ley 21.234, que regula la responsabilidad por extravío, hurto, robo o fraude en medios de pago y transacciones electrónicas, y obliga a las entidades a disponer de canales permanentes para recibir estos avisos”, señala el docente.
Las señales más comunes de un fraude incluyen solicitudes de datos personales, claves bancarias o códigos de verificación, muchas veces bajo presión o urgencia.
“Las estafas telefónicas hoy no distinguen edad ni perfil. Lo que vemos es que los atacantes combinan tecnología con ingeniería social, generando escenarios cada vez más creíbles. Por eso, la prevención y la información son clave”, agrega el ejecutivo de Truecaller.
La nueva normativa exigirá que las empresas cuenten con consentimiento explícito para utilizar información personal, como números telefónicos, y permitirá a los usuarios fortalecer derechos como el acceso, supresión y oposición.
“Con todo, hay que aclarar que la ley por sí sola no bastará, pues para disminuir realmente el spam se necesita fiscalización efectiva, coordinación entre SERNAC, Subtel, CMF, Fiscalía y la futura Agencia, sanciones reales y educación digital para la ciudadanía”, cierra Gandolfi.
Es importante señalar que la ley también tiene entre sus objetivos crear la Agencia de Protección de Datos Personales, que tendrá la función explícita de fiscalización y sanción.
El nuevo programa beneficiará a 60 personas cuidadoras no remuneradas de Villa Los Boldos mediante…
El Ministerio Público abrió una investigación por un presunto delito de conducción temeraria, luego de…
A través de este mecanismo, el Servicio logró que más de 4 millones de consumidores…
El presidente de la FIFA defendió la organización de la Copa Mundial, destacó la asistencia…
Autoridades realizaron la inspección técnica final del recinto para verificar el cumplimiento de las normas…
La presentación reunirá a estudiantes de música y danza de todas las edades en una…