El último trimestre de 2026 puede tensionar especialmente a las pymes por la combinación de menores ingresos, mayores costos y compromisos acumulados. Expertos recomiendan anticipar déficits de caja, acelerar cobranzas y planificar el financiamiento para cerrar el año sin comprometer la operación de 2027.
Las pymes enfrentan el último trimestre de 2026 en una etapa especialmente relevante para sus finanzas. Durante estos meses coinciden el desafío de cumplir las metas comerciales, responder a obligaciones financieras, pagar a proveedores y trabajadores y, al mismo tiempo, absorber los costos propios de la operación.
En este escenario, uno de los principales riesgos está en la liquidez. Una caída o desaceleración de las ventas puede generar rápidamente un descalce entre los ingresos disponibles y las obligaciones que deben cubrirse, especialmente cuando existe poco margen financiero para enfrentar imprevistos.
“El último trimestre requiere mucha más planificación que reacción. Una pyme puede tener ventas e incluso buenos resultados en el papel, pero igualmente enfrentar dificultades si los ingresos llegan después de que debe pagar remuneraciones, proveedores, impuestos u otras obligaciones”, explica Francisco Goycoolea, gerente comercial de CFC Capital.
El ejecutivo agrega que durante este periodo el flujo de caja adquiere especial relevancia, ya que permite anticipar las necesidades de recursos y detectar posibles períodos de mayor presión financiera.
Costos y ventas ponen presión sobre los márgenes
A la situación de liquidez se suma el comportamiento de los costos operacionales. Cuando los gastos aumentan y existe poco espacio para trasladar esas alzas a los precios finales, los márgenes pueden reducirse.
Para algunas empresas, esta situación puede traducirse en la postergación de pagos, el uso de recursos personales de los propietarios o la búsqueda de financiamiento sin una planificación previa.
Por eso, desde CFC Capital recomiendan comenzar por una proyección realista del flujo de caja hasta diciembre, identificando con anticipación las semanas o meses en que podrían producirse déficits.
También plantean la necesidad de acelerar la cobranza de facturas pendientes, revisar los niveles de inventario y detectar gastos que puedan postergarse sin afectar la continuidad del negocio.
La prioridad, señalan, debe estar en aquellas obligaciones indispensables para mantener la operación y cumplir los compromisos esenciales de la empresa.
Anticipar el financiamiento puede marcar la diferencia
Otro aspecto relevante para las pymes durante el último trimestre de 2026 es anticipar eventuales necesidades de financiamiento.
Esperar hasta que la caja esté completamente tensionada puede reducir las alternativas disponibles y llevar a tomar decisiones con mayor presión sobre los costos financieros.
“Financiarse no necesariamente es una señal de que una empresa está en problemas. Cuando existe planificación, puede ser una herramienta para administrar mejor los ciclos del negocio”, sostiene Goycoolea.
En ese sentido, plantea que antes de recurrir a financiamiento es necesario determinar para qué se requieren los recursos, cuánto tiempo tomará recuperarlos y si las condiciones de pago son compatibles con los flujos futuros de la empresa.
La recomendación apunta a evitar que una solución de corto plazo termine generando una presión financiera mayor durante los primeros meses del próximo año.
El desafío no termina en diciembre
Para las pymes, las decisiones adoptadas durante el último trimestre no solo definirán cómo terminará 2026. También pueden determinar las condiciones financieras con las que comenzarán el próximo año.
Por ello, la planificación debe considerar los compromisos de enero y los meses siguientes, especialmente aquellos relacionados con remuneraciones, proveedores, impuestos, arriendos y otros gastos recurrentes.
“El objetivo no debiera ser solamente cerrar 2026, sino hacerlo con una estructura financiera que permita enfrentar enero y los primeros meses de 2027 con suficiente liquidez y capacidad para seguir operando y creciendo”, concluye el gerente comercial de CFC Capital.
La recomendación para las pequeñas y medianas empresas es, por tanto, mirar el cierre de año más allá de las ventas de diciembre: ordenar el flujo de caja, anticipar necesidades de financiamiento y proteger la liquidez pueden ser factores claves para comenzar 2027 sin arrastrar problemas financieros del año anterior.

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